Tristeza: situaciones

Ya hemos visto que el ser humano es un ser social. Como todo ser vivo, para adaptarse necesita relacionarse con otras personas y cooperar con ellas formando grupos. Estas relaciones se establecen con las personas más próximas, generalmente la familia, que supone el soporte más importante para la supervivencia y la adaptación.

Durante este proceso de adaptación que es la vida, en el apego con las personas más significativas, juegan un papel muy importante tanto las hormonas como las emociones. Además de la reacción emocional que se produce cuando tenemos una pérdida importante dentro de nuestra familia, también podemos experimentar esta sensación, aun cuando esa persona no pertenecía a nuestro círculo más cercano o cuando dejamos de tener relación con alguien. También es habitual sentirse triste ante un atentado, una guerra, el maltrato, el hambre o cualquier otro sufrimiento importante, especialmente cuando nos sentimos próximos a las víctimas o sus allegados y cuando éstas son niños o personas indefensas.

Otras situaciones importantes que pueden generar intensas reacciones de tristeza son la pérdida del bienestar físico, mental o social, no sólo el nuestro, sino también el de las personas que están próximas, el hecho de no haber aprobado un examen, el fracaso de un negocio en el que habíamos puesto esfuerzo e ilusión y en general todas aquellas amenazas que inicialmente nos produjeron ansiedad por que no sabíamos cuál iba a ser el resultado, una vez éste se ha confirmado y ha sido negativo.

Naturalmente, existen diferencias individuales según el grado de empatía. No todas las personas se entristecen al ver una situación determinada en una película, a sabiendas que es ficción. El grado de tristeza depende de la situación y de la interpretación que hagamos cada uno.

También conviene saber que muchos estados de ánimo están asociados a cambios estacionales y hormonales. La tristeza en el otoño es bastante habitual debido a que cada vez hay menos luz, en algunas mujeres cuando está cerca el periodo menstrual, el embarazo o el postparto, cuando se tienen problemas de tiroides, muy asociados a la depresión…

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