Maltrato

El maltrato existe cuando se sufre agresión física o psicológica, cuando una persona utiliza su fuerza bruta o su poder para hacer daño a otra, bien menospreciándola o dañándola físicamente. La violencia doméstica es la que se produce en el hogar y aunque es más habitual que se produzca contra la mujer, también puede afectar a niños y mayores.

La Organización de las Naciones Unidas considera violencia contra la mujer todo acto que ocasione daño o sufrimiento físico, psíquico y sexual. La Organización Mundial de la Salud considera la violencia doméstica como una prioridad internacional para los servicios de salud.

Cuando en una pareja se produce algún tipo de maltrato las consecuencias psicológicas pueden llevar a problemas de ansiedad, depresión o intentos de suicidio y también al consumo y dependencia de alcohol, drogas o psicofármacos. Ambas consecuencias tienen también su derivada en nuestro comportamiento social, pues se puede llegar a sufrir aislamiento, pérdida de apoyo, pérdida del empleo, absentismo etc.

El hecho de que exista una situación de maltrato en la pareja afecta también en gran medida a los hijos, testigos directos de esta violencia doméstica. Algunas de las consecuencias que pueden sufrir son la alteración de su desarrollo integral como personas, ansiedad continua al sentirse en peligro, dificultades de socialización, adopción de comportamientos violentos en su entorno social y mayor frecuencia de enfermedades y trastornos psicológicos. A largo plazo, estos niños pueden experimentar lo que se denomina violencia transgeneracional es decir, aprenden a ejercer como agresores en sus propias familias y a tolerar este tipo de situaciones.

También el maltrato tiene consecuencias para el agresor, que además de no ser capaz de vivir una intimidad gratificante con su pareja, puede enfrentarse a detenciones, condenas y el consecuente aislamiento y rechazo social.

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