Prevención del estrés

Si tenemos en cuenta un modelo general de estrés y ansiedad, la prevención se puede realizar de dos formas o dos niveles:

  1. Reduciendo esas experiencias que nos resultan traumáticas o modificando y reinterpretando lo que a nuestro alrededor nos produce estrés.
  2. Incrementando nuestra resistencia al estrés con una mejora de nuestras habilidades para el manejo de la ansiedad o haciendo un análisis más realista entre lo que nos produce estrés y nuestra reacción.

En el primer caso, los ejercicios deberían dirigirse a eliminar los obstáculos, modificar las normas y costumbres y cambiar ciertas actitudes culturales y estereotipos que fomentan una ansiedad innecesaria y promueven un estilo de vida cada vez más estresante.

En el segundo, hay varias alternativas y programas como pueden ser:

  • Programas de entrenamiento para afrontar situaciones o programas de inoculación del estrés.
  • Programas de fomento del apoyo social.
  • Programas que ayudan a interpretar y valorar las situaciones y nuestra reacción ante las mismas.

En estas intervenciones, siempre se informa de que cada situación y cada persona son completamente diferentes por lo que son muchas las variables sobre las que se puede trabajar para reducir la ansiedad y el estrés.

A continuación, establecemos una serie de recomendaciones generales que pueden ser muy útiles a la hora de realizar un entrenamiento con cualquier persona.

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