Estrés: factor de riesgo

Documentos relacionados

Ya hemos comentado en varias ocasiones que el estrés es una situación, un proceso en el que nos ponemos alerta y dinamizamos todos nuestros recursos para poder afrontar las demandas del entorno, es decir, los problemas que día a día van surgiendo.

También hemos hablado de las consecuencias positivas del estrés, que nos permiten encontrar la solución a lo que se nos plantea, y de las consecuencias negativas, cuando la situación se prolonga en el tiempo y sin tener la posibilidad de recuperarnos, se agotan los recursos sin que hayamos encontrado la solución al problema.

Las diferencias que tenemos cada uno de nosotros, bien genéticas, bien aprendidas, conducen a procesos de estrés diferentes. De esta manera, tendremos diferencias en:

  • El estilo valorativo cognitivo. Que nos hará magnificar o minimizar las consecuencias de utilizar nuestros recursos para afrontar la situación.
  • El estilo de afrontamiento. Activo, pasivo o evitativo, dirigido a la solución del problema o a reducir la emoción.
  • La capacidad de adaptación y de resistencia.
  • La inhibición o desinhibición social.
  • La personalidad, si es introvertida, perfeccionista, rígida, de apertura, afable etc.
  • La reacción individual de nuestro cuerpo con, por ejemplo, hiperreactividad cardiovascular.
  • La sensibilidad a la ansiedad, al miedo o al asco.
  • La información que poseemos sobre el estrés y las emociones, los aprendizajes que hemos tenido a lo largo de nuestra vida, el hecho de haber sufrido o no un estrés intenso durante la infancia etc.

Por ello, por tratarse de algo que es completamente diferente según la persona, se considera que el estrés es un factor de riesgo inespecífico y complicado de estudiar.

Actualmente, la investigación va arrojando resultados que indican que el estrés es la causa de numerosas enfermedades físicas y trastornos mentales. Hay evidencia, por ejemplo, de que una de las consecuencias pueden ser algunas enfermedades coronarias, pero lo que está claro, es que si no fuera porque el estrés interactúa con otros factores de riesgo, no tendría tanta repercusión. Lo que sí hay que tener en cuenta es que además de lo que llamamos híper-activación fisiológica, es decir, una reacción anormal de nuestro cuerpo, el estrés modifica a la larga nuestro comportamiento y esto se traduce en un estilo de vida cada vez menos saludable.

© Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad