La autoestima

Si la felicidad es una autovaloración de sentimientos, acontecimientos, proyectos, objetivos etc. la autoestima es una valoración de lo que somos en el conjunto de todo lo que acontece a nuestro alrededor, nuestros logros y nuestros fracasos.

Como en toda valoración existe un sesgo cognitivo y emocional, es decir, un prisma a través del cual evaluamos lo que conseguimos. Esto significa que unas personas se valoran por encima y otras por debajo de los datos objetivos, de los datos reales. Por ejemplo, las personas que infra valoran sus logros académicos, tienden a valorar por encima de ella los logros obtenidos por su pareja o amigos, aunque éstos estén realmente por debajo.

En resumen, podríamos decir que la autoestima es una valoración subjetiva, una valoración que hacemos nosotros mismos, del camino que hemos ido recorriendo a lo largo de nuestra vida en las áreas que solemos considerar más importantes: formación, trabajo, familia, amigos, pareja, economía, ocio etc. Para evaluar el nivel de autoestima se puede utilizar una escala en la que valoramos de 0 a 10 cada una de estas áreas de la vida.

Cuando las valoraciones son bajas existe lo que se llama una baja autoestima y es un factor de riesgo para sufrir algunos desórdenes emocionales, especialmente la depresión. Sin embargo, unos valores más elevados indican una autoestima alta y ajustada a la realidad que se asocia al bienestar.

Algunos factores de riesgo que hacen que una persona tienda a tener una baja autoestima son el perfeccionismo, un alto nivel de exigencia académica o familiar, ser mujer, haber sufrido fracasos que se consideran importantes, dificultad para valorar positivamente los logros o para reforzarse por ello.

Autoeficacia percibida e imagen personal

Algunos conceptos relacionados con la autoestima son la autoeficacia percibida o la imagen corporal. La primera se refiere a la capacidad que tenemos para desempeñar una función concreta mientras que la autoestima se refiere a una valoración general de uno mismo. La autoeficacia percibida está más relacionada con la ansiedad que con la depresión. Por ejemplo, una autoeficacia percibida relacionada con nuestra incapacidad para hablar en público está relacionada con un alto nivel de ansiedad cuando tenemos que desarrollar este tipo de tarea.

La imagen corporal sin embargo se refiere a una valoración subjetiva de nuestro propio cuerpo y los trastornos emocionales asociados a esta valoración, se dan mucho más en mujeres que en hombres. Estos trastornos están relacionados con altos niveles de ansiedad y gran malestar emocional cuando existen leves anomalías físicas o defectos imaginados a los que le concedemos una preocupación excesiva. Una mala imagen corporal es un factor de riesgo asociado a desarrollar trastornos relacionados con la alimentación, como la anorexia y la bulimia.

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