Ansiedad y situaciones

La mayoría de nosotros sabemos qué es la ansiedad porque la hemos notado en alguna ocasión y en mayor o menor medida. ¿Quién no se ha sentido nervioso cuando ha tenido que hacer un examen y no está seguro de si el resultado va a ser positivo, si va a suspender, si creemos que no tenemos recursos suficientes para poder hacerlo porque no hemos tenido tiempo para prepararlo o no hemos estudiado lo suficiente? ¿Quién no ha sentido ansiedad al llegar tarde a una cita o ir con el tiempo justo para coger un avión? ¿Y al tener que hacer una presentación en público? Tomar decisiones importantes nos provoca ansiedad, especialmente si le damos muchas vueltas a las posibles alternativas sin llegar a tomar una decisión sobre alguna de ellas.

Una de las pruebas psicológicas más comunes que se realizan en España para evaluar la ansiedad es el test ISRA del que ya hemos hablado en un capítulo anterior. Las 22 situaciones que incluye este inventario se agrupan en cuatro tipos:

  • Situaciones en las que nos sentimos evaluados. Estamos sometidos a prueba y el resultado puede ser negativo o positivo.
  • Situaciones interpersonales o sociales. Cuando son más cara a cara que las anteriores.
  • Situaciones fóbicas. Ansiedad que nos puede producir el viajar en avión, las agujas, los animales inofensivos, las aglomeraciones o los espacios cerrados…
  • Situaciones de la vida cotidiana. Como intentar dormirse sin conseguirlo, trabajar, estudiar etc., cuando hemos aprendido a desarrollar estas actividades bajo tensión, con preocupación y partiendo de pensamientos negativos.

Además de las que se encuentran indexadas en el ISRA como las más habituales, hay otro tipo de situaciones que, o bien son menos frecuentes o simplemente se han estudiado menos. En este caso tendríamos además:

  • Situaciones de peligro físico. Cuando puede estar en juego nuestro bienestar, nuestra integridad o nuestra supervivencia.
  • Situaciones ambiguas o novedosas. Desconocidas hasta ese momento por nosotros y en las que no tenemos experiencia.
  • Situaciones en las que nosotros mismos percibimos la ansiedad como una amenaza. Cuando tememos perder el control sobre alguna situación, tememos nuestra manera de reaccionar…

De nuevo es preciso resaltar que tener cierto grado de ansiedad en todas y cada una de estas situaciones es algo natural que no debería preocuparnos. Sin embargo, son muchas las personas a las que estos momentos preocupan en exceso y es, en gran parte, debido a la desinformación que existe alrededor de estos temas.

Por supuesto, hay ocasiones en las que tenemos más ansiedad porque estamos atravesando una mala época, con mucho estrés, y en la que tenemos que utilizar nuestros recursos para atender numerosas obligaciones. En ese momento nuestras reacciones pueden llegar a ser muy intensas y mantenerse en el tiempo, además de generar más preocupación y por tanto más ansiedad.

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